La libertad de expresión es un derecho articulado en la constitución nacional, el cual hace referencia a la libre difusión de ideas y en expresar nuestro propio individualismo.
El círculo de periodistas es la población más vulnerable a que este derecho sea violado, como comunicadores-periodistas el deber es informar pero ante esta actividad existen corrientes y poderes que buscan que esta información sea manipulada u omitida ante la sociedad.
El artículo 20 de la Constitución Colombiana, dice “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura”
La condena de 18 meses de prisión y una multa de 17 salarios mínimos dictada por el tribunal de Cundinamarca al periodista Luis Agustín González, juzgado por su columna publicada en 2008 en el periódico Cundinamarca Democrática, donde cuestiona a la ex senadora y ex gobernadora Leonor Serrano, es totalmente contradictoria con lo que las mimas leyes expiden como derecho fundamental al ciudadano en el articulo antes mencionado.
Según la comisión interamericana de Derechos Humanos, “la libertad de prensa es esencial para la realización del pleno y efectivo ejercicio de la libertad de expresión e instrumento indispensable para el funcionamiento de la democracia representativa, mediante la cual los ciudadanos ejercen su derecho a recibir, difundir y buscar información”.
El caso de Gonzales, es una muestra de que un país “democrático” como lo es Colombia también existe espacio para las calumnias, la injusticia y la injuria donde los encargados de hacer cumplir los derechos de los ciudadanos, en este caso en su saber especifico optan la postura de preferir omitir información sobre actos malos sobre figuras públicas, disfrazar verdades con el fin propio de llenar bolsillos.
La misma corte constitucional se ha pronunciado en algunas ocasiones diciendo que “Si se asume un nivel de responsabilidad pública y expuesta, un deber es soportar las críticas que esa actividad despierta. Críticas no siempre sanas, pero igualmente parte del diario vivir de las personas, del fluir de ideas, de la esencia de un debate. De nada serviría la prensa si se pliega a los intereses de los funcionarios públicos”
Qué sentido tiene ejercer la actividad periodística si no es la de contar verdades y realidades sociales. La idea de ser periodista no es escribir solo para complacer a interesados o mantener la buena imagen de alguien, tampoco dañarla simplemente mantener a la sociedad al tanto de los movimientos que surgen a diario en el país.
Sentencias como la de este caso es un duro golpe al periodismo ya que solo generan autocensura en los periodistas críticos del país, lo cual conlleva a que el ejercicio investigativo y periodístico pase a convertirse en un ejercicio de disfrazar verdades, perdiendo totalmente la ética profesional, engañando a la sociedad por construir una buena imagen de una figura pública que no la merece.
http://www.elespectador.com/opinion/editorial/articulo-330508-el-delito-de-opinion
http://www.cidh.oas.org/basicos/basicos13.htm
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